sin título

•Febrero 8, 2010 • Dejar un comentario
ceremonias sin novios
y un vestido blanco
que ya se va amarillando.
dos anillos pesando
en una caja de plata apandorada
aguardando el despertar de la luna.
unos ojos secos
enarcando el insomnio
y unas cuantas cartas sin firma.

 

Alice Mar

tres cuerpos

•Febrero 1, 2010 • 2 comentarios

no saber donde empieza el uno y termina el otro. deshacernos de los
contornos, deshacernos como que con ojos de pulpo. ojos táctiles, tapiz
de pieles. dedos. entre cuellos, entresenos, entremuslos. mudos. entre una
mano y otra mano, enmarañado de piel. no saber donde tus besos, donde tu
boca. si tu piel o si su piel. no saber adonde yo. así, sin contornos. y tú
tampoco.

 

Alice Mar

un sueño frío y seco

•Enero 10, 2010 • Dejar un comentario
un sueño frío y seco
y un desierto de polvo
asiéndome a la cama.

 

dónde
la secularidad de la saliva
dónde
el silbido inflamado del tiempo.

 

yo, que he nevado tanto
me perdí
en el mapa de tu errancia.
anda, bebe mi ausencia.
me caliento con tu silencio.

 

Alice Mar

el olvido

•Enero 6, 2010 • 2 comentarios
No es tu final como una copa vana
que hay que apurar. Arroja el casco, y muere.
Por eso lentamente levantas en tu mano
un brillo o su mención, y arden tus dedos,
como una nieve súbita.
Está y no estuvo, pero estuvo y calla.
El frío quema y en tus ojos nace
su memoria. Recordar es obsceno,
peor: es triste. Olvidar es morir.
Con dignidad murió. Su sombra cruza.

 

Vicente Aleixandre

(first of the) two english poems

•Diciembre 27, 2009 • Dejar un comentario
A mi querido amigo Ernesto Ortíz-Díaz, por nuestros sueños rotos


The useless dawn finds me in a desert-
street corner. I have outlived the night.
Nights are proud waves; darkblue topheavy waves
laden with al the hues of deep spoil, laden with
things unlikely and desirable.
Nights have a habit of mysterious gifts and refusals,
of things half given away, half withheld,
of joys with a dark hemisphere. Nights act
that way, I tell you.
The surge, that night, left me the customary shreds
and odd ends: some hated friends to chat
with, music for dreams, and the smoking of
bitter ashes. The things my hungry heart
has no use for.
The big wave brought you.
Words, any words, your laughter; and you so lazily
and incessantly beautiful. We talked and you
have forgotten the words.
The shattering dawn finds me in a desert street
of my city.
Your profile turned away, the sounds that go to
make your name, the lilt of your laughter:
these are the illustrious toys you have left me.
I turn them over in the dawn, I lose them, I find
them; I tell them to the few stray dogs and
to the few stray stars of the dawn.
Your dark rich life…
I must get at you, somehow; I put away those
illustrious toys you have left me, I want your
hidden look, your real smile – that lonely,
mocking smile your cool mirror knows.

 

Jorge Luis Borges

tortuga rosa oscuro

•Diciembre 20, 2009 • Dejar un comentario
Puso sus manos sobre las mías. “Lo nuestro se acabó”, y salió del restaurante. Ya
en esos días antes del final, me gustaba más refugiarme en el recuerdo que en su
cama. Traer a la memoria esos momentos idealizados de cuando la conocí era
una buena manera de ignorar el fin del amor. Solo en el café abrí una novela de
Pynchon que llevo leyendo por los últimos dos años, Gravity’s Rainbow. La
novela es excelente, pero francamente, no la disfruto. Es como nadar en arena
movediza, setecientas páginas que nunca acaban, y seguir leyendo porque ahora
me dan miedo las cosas que no termino, los finales que no acabo, los fantasmas
que salen no ya del recuerdo, sino de una cajita que no cerré muy bien y que
tendrá efectos en mi futuro. Son finales horrorosos que siguen terminando.
Repetición del sentimiento de finitud. Pienso en eso mientras leo, lo que hace
que me pierda en la lectura (otra vez). El mesero pasa por mi mesa y me
pregunta si quiero algo más. Le digo que me traiga una botella de champagne
y una copa, que estoy celebrando un final. Me río anacrónicamente. Me tomo la
botella completa, salgo del restaurante, camino unas cuadras, tengo el libro en
la mano. Y me doy cuenta que hoy cené sólo, que ella nunca estuvo en el
restaurante, que han pasado años, y cada vez que un libro me acompaña a cenar,
la veo poner sus manos sobre las mías.

 

Luis Othoniel Rosa
 

a flor que és

•Diciembre 14, 2009 • Dejar un comentario
A flor que és, não a que dás, eu quero.
Porque me negas o que não te peço.
Tempo há para negares
Depois de teres dado.
Flor, sê-me flor! Se te colher avaro
A mão da infausta esfinge, tu perene
Sombra errarás absurda,
Buscando o que não deste.

 

Fernando Pessoa-Ricardo Reis

white flakes

•Diciembre 5, 2009 • 1 comentario
he nevado tanto, para que duermas.
Georgette Vallejo, epitafio para Cesar Vallejo
 
little white flakes
grandes ojos negros.
pupilas como hoyos
pestañas
que me atrapan
entrepiernas a tu imagen
enlazadas.
 
white flakes
grandes ojos negros.
flocos
entre bloques entre choques
apresada.
y ese frío
que no viene de afuera
asiéndome al silencio
de una espera.
 
si only yo pudiera
 
ojos negros
little white flakes.
agua en punto detenida
pero siempre
a punto de derretirse.
dedos largos
pero lejos
apartándome de esos ojos
que me meran.
 
little white flakes
grandes ojos negros.
me visita la nieve.
se me huye tu mirada.
white flakes
 
me nievas.
 
Alice Mar
 

sombras (another poem for a mexican american little shadowy figure)

•Noviembre 29, 2009 • 2 comentarios
ayer una sombra se asomó
a mi ventana.
era una sombra, pero era
alguien.
de pronto se me hizo que la sombra
me hablaba.
me hablaba, pero bajito apenas
podía escucharla.
extendí la mano
con intención de tocarla.

 

se me esfumó.

 

creo que esta sombra
es de las que no se pueden atrapar.

 

Alice Mar

de trilce, siempre

•Noviembre 28, 2009 • Dejar un comentario
En el rincón aquel, donde dormimos juntos
tantas noches, ahora me he sentado
a caminar. La cuja de los novios difuntos
fue sacada, o talvez qué habrá pasado.

 

Ha venido temprano a otros asuntos
y ya no estás. Es el rincón
donde a tu lado, leí una noche,
entre tus tiernos puntos,
un cuento de Daudet. Es el rincón
amado. No lo equivoques.

 

Me he puesto a recordar los días
de verano idos, tu entrar y salir,
poca y harta y pálida por los cuartos.
En esta noche pluviosa,
ya lejos de ambos dos, salto de pronto…

 

Son dos puertas abriéndose cerrándose,
dos puertas que al viento van y vienen
sombra                    a                  sombra.

 

Cesar Vallejo