un brindis al día del trabajo (y a los vegetarianos)

(… y le dijo la chica que se había atrasado para la cita porque estaba sembrando perejil

en un campo comunitario. en el día del trabajo…)

¡vivan las hierbas buenas!

las hierbas vivas

las hierbas que hablan

las hierbas que no son inofensivas

zanahorias

tratando de huir de tu plato sin ninguna perspectiva

de salvarse del temible tenedor.

 

vivan las hierbas verdes

las verdeshiedras

las verdevértebras de tu espalda, vivan

los granitos de alegría en mi plato de arroz lleno de grasa

de los restos del asado de ayer.

y vivan las cervezas calientes

las tardes perezosas

los juegos de ajedrez entre encojonamientos

e insultos a la madre escarola.

y que vivan, vivan los primeros negros

que un pobre niño blanco ha visto en la vida

en un pueblecito del sur, cubierto de verdes hierbas

como si fuera cuestión de colores.

 

vivan los gatos callejeros

entre matojos nocturnos paseantes

adoradores de hierbas, ¡vivan!

vivan los trastes en el lavadero, que viva el cigarrillo

en el cenicero. vivan todos los vasos

que sirven de pisapapeles

que viva el abanico que no me quita el calor.

vivan los novios ocupados sin hierba que no te hacen caso

embarazados entre piezas de ajedrez

enervados, entre un juego y otro perdido

sin sentido de humor.

 

vivas al perejil, romeros y laureles

vivas a las hierbas tailandesas, vivas

a todos los trabajadores del sureste asiático

vivas también – por qué no – a las uñas pintadas

bien burguesas

vivas a los vinos de borgoña

y los que no son de borgoña pero que emborrachan como quiera.

vivas a las nenas locas que no se cansan, y a las palabras

que no se cansan, vivan

los que se pasan la vida en frente a una pantalla

sin hierbas, sin reconfortantes berenjenas

vivan los eructos que huelen a verde

que vivan todos los rumiantes

que mastican mata de adormidera, vivan los lunes que son domingos

y la vecina esa gorda sin gatos.

 

pero vivan, sobre todo vivan

los trabajadores

que siembran perejil pero no fuman.

 

(… a lo que yo le contesté: toma nota de lo que te dije, mi amor.

me voy a tomar una siesta.)

Alice Mar

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