calles-colores

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calles-colores por las que
ya yo me sé
camino hacia atrás
aunque todo me sea nuevo
te busco y te encuentro y de pronto sabes
a plátano, a guayaba, a piña y a ron
sin hielo, sin bloques
sin polvo
por calles que te saben
y que ya yo me sé
 
calles-colores que sube-bajan
entre piedras, entrepiernas
fastidiadas por el tiempo
cerveza, mucha
huellas calientes de noche
pasos atosigados
entre calles-colores que tú sabes
y que ya yo me sé
 
todo camina hacia atrás
todo nuevo, hacia atrás
me pierdo y me paro y me canso y
casi hasta respiro
 
las calles
atrás, las dejo.
 
Alice Mar
 

postscriptum

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“porque en el mundo quedan muchos colores, y hasta besos”

de invitación al polvo

No amo tu cuerpo sino el misterio
que tu cuerpo habita
la cueva que me arropa de noche
solamente apacigua la oscuridad.
Amo tu gesto más que tus ojos
siempre abiertos cuando la boca besa
con humedad de mar mi isla irregular
de costas bravas y rocas puntiagudas.
Y más que la mentira que todo amor promete
amo la realidad que nos reúne en la cama
que nos gasta la piel de la lengua con erizos
que hace brotar puñales en el jardín de muslos
cada domingo muerto entre esos cuerpos.
Cuando te vayas sin plena ni bolero
cuando regrese al silencio de otra sinfonía
cuando te vuelvas un hombre de papel
un espíritu atrapado en el poema
y ya no pueda volver a definirte en la palabra
que ahora azota toda la nada
recordaremos lo que nunca ocurrió
nos amaremos como nunca nos amamos
hurgaremos en tumbas de tristeza
hasta encontrar la libertad intacta
para quel tiempo restaure lo perdido.
 
Manuel Ramos Otero

cuarto solo

Si te atreves a sorprender
la verdad de esta vieja pared;
y sus fisuras, desgarraduras,
formando rostros, esfinges,
manos, clepsidras,
seguramente vendrá
una presencia para tu sed,
probablemente partirá
esta ausencia que te bebe.
 
Alejandra Pizarnik
 

ah, que tú escapes

Ah, que tú escapes en el instante
en el que ya habías alcanzado tu definición mejor.
Ah, mi amiga, que tú no querías creer
las preguntas de esa estrella recién cortada,
que va mojando sus puntasa en otra estrella enemiga.
Ah, si pudiera ser cierto que a la hora del baño,
cuando en una misma agua discursiva
se bañan el inmóvil paisaje y los animales más finos:
antílopes, serpientes de pasos breves, de pasos evaporados,
parecen entre sueños, sin ansias levantar
los más extensos cabellos y el agua más recordada.
Ah, mi amiga, si en el puro mármol de los adioses
hubieras dejado la estatua que nos podía acompañar,
pues el viento, el viento gracioso,
se extiende como un gato para dejarse definir.
 
José Lezama Lima

(a)islamiento

 
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la maldita circunstancia del agua por todas partes
 
todo parece que se (a)
isla
 
la distancia no es una categoría del espacio
 
                                                                                                            sino del tiempo
 
tiempo rodeado de agua,
por todas partes,
agua
 
me (a)islo
 
ahora tengo barcos en la memoria
los barcos se alejan, día a día
me alejo y de pronto
soy
 
toda isla
 
no hay puentes que volar
toda rodeada de agua, de espacio
en pleamar
mareo
 
(a)islamiento
 
distancia que es tiempo y que es agua
y que me seca por dentro
 
Alice Mar
 

no celebraré

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este año no celebraré.
este año, como todos los años
casi, muchos
no.
 
porqué celebrar
cuando se anochece?
anochecer hasta que se cierren los párpados
casi, casi que los tengo cerrados.
 
quiero que me saquen de aquí
para allá, para allá quiero ir
por el camino que me sé,
agarrar los años que hubiesen sido.
 
no, no celebraré.
me quedo aquí, tiniebla en los ojos como hormigas.
que anochezca, que me anochezcan
 
el tiempo me pesa.
 
Alice Mar

 

 


puerta al tiempo en tres voces

I
… del trasfondo de un sueño la escapada
Filí-Melé. La fluida cabellera
fronda crece, de abejas enjambrada;
el tronco – desnudez cristalizada –
es desnudez en luz tan desnudada
que al mirarlo se mira la mirada.
 
Frutos hay, y la vena despertada
látele azul y en azul diluye
su pálida tintura derramada,
por donde todo hacia la muerte fluye
en huída tan lueñe y sosegada
que nada en ella en apariencia huye.
 
Filí-Melé, Filí-Melé, ¿hacia dónde
tú, si no hay tiempo para recogerte
ni espacio donde puedas contenerte?
Filí, la inaprehensible ya atrapada,
Melé, numen y esencia de la muerte.
 
Y ahora, ¿a qué trasmundo, perseguida
serás, si es que eres? ¿Para qué ribera
huye tu blanca vela distendida
sobre mares oleados de quimera?
 
II
 
En sombra de sentido de palabras,
fantasmas de palabras;
en el susto que toma a las palabras
cuando con leve, súbita pisada,
las roza el halo del fulgor del alma;
– rasgo de ala en el agua,
ritmo intentado que no logra acorde,
abortada emoción cohibida de habla-;
en el silencio tan cercano al grito
que recorre las noches estrelladas,
y más lo vemos que lo oímos,
y casi le palpamos la sustancia;
o en el silencio plano y amarillo
de las desiertas playas,
batiendo el mar en su tambor de arena
salado puño de ola y alga.
¿Qué lenguaje te encuentra, con qué idioma
(ojo inmóvil, voz muda, mano laxa)
podré yo asirte, columbrar tu imagen,
la imagen de tu imagen reflejada
muy allá de la música-poesía,
muy atrás de los cantos sin palabras?
 
Mis palabras, mis sombras de palabras,
a ti, en la punta de sus pies, aupadas.
Mis deseos, mis galgos deseos;
a ti, ahilados, translúcidos espectros.
Yo, evaporado, diluido, roto,
abierta red en el sinfín sin fondo…
Tú, por ninguna parte de la nada,
¡Qué escondida, cuán alta!
 
III
 
En lo fugaz, en lo que ya no existe
cuando se piensa,
y apenas deja de pensarse
cobra existencia;
en lo que si se nombra se destruye,
catedral de ceniza, árbol de niebla…
¿Cómo subir tu rama?
¿Cómo tocar tu puerta?
 
Pienso, Filí-Melé, que en el buscarte
ya te estoy encontrando,
y te vuelvo a perder en el oleaje
donde a cincel de espuma te has formado.
Pienso que de tu pena hasta la mía
se tiende un puente de armonioso llanto
tan quebradizo y frágil, que en la sombra
sólo puede el silencio atravesarlo.
Un gesto, una mirada, bastarían
a fallar sus estribos de aire amargo
como al modo de Weber, que en la noche
nos da, cisne teutón, su último canto.
 
*
 
Canto final donde la acción frustrada
abre al tiempo una puerta sostenida
en tres voces que esperan tu llegada;
tu llegada, aunque sé que eres perdida…
Perdida y ya por siempre conquistada,
fiel fugada Filí-Melé abolida.
 
Luis Palés Matos