amante

Lo que yo no quiero

es darte palabras de ensueño,

ni propagar imagen con mis labios

en tu frente, ni con mi beso.

La punta de tu dedo,

con tu uña rosa, para mi gesto

tomo, y, en el aire hecho,

te la devuelvo.

De tu almohada, la gracia y el hueco.

Y el calor de tus ojos, ajenos.

Y la luz de tus pechos

secretos.

Como la luna en primavera,

una ventana

nos da amarilla lumbre. Y un estrecho

latir

parece que refluye a ti de mí.

No es eso. No será. Tu sentido verdadero

me lo ha dado ya el resto,

el bonito secreto,

el gracioso  hoyuelo,

la linda comisura

y el mañanero

desperezo.

 

Vicente Aleixandre

 

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nada fica

Nada fica de nada. Nada somos.

Um pouco ao sol e ao ar nos atrasamos

Da irrespirável treva que nos pese

Da humilde terra imposta,

Cadáveres adiados que procriam.

 

Leis feitas, estátuas vistas, odes findas –

Tudo tem cova sua. Se nós, carnes

A que um íntimo sol dá sangue, temos

Poente, por que não elas?

Somos contos contando contos, nada.

 

Fernando Pessoa-Ricardo Reis

 


sintiendo mi fantasma venidero

dios y su sombra

Sintiendo mi fantasma venidero

bajo el disfraz corpóreo en que resido

nunca acierto a saber si vivo o muero

y si sombra soy o cuerpo he sido.

 

Camino la ciudad, la reconstruyo

día tras día contemplando en vano;

luego vuelvo a perderla, luego huyo

protegiendo mi ensueño con la mano.

 

Y me tropiezo en mí, me reconozco

lleno de muerte, en sombra construido;

y sé que no soy más, pregunto, y no conozco

 

Otro saber que el no saber sentido

por el muerto futuro que conduzco

bajo el disfraz corpóreo en que resido.

 

Gastón Baquero

 


volver

llegué.

de mis andanzas

no traigo

ninguna foto

ninguna imagen

fastidiada de muertes

me fustiga.

sobre la espalda

nada

que me moleste

la desmemoria.

 

llegué.

mas con los pasos

se me multiplicaron las piedras

mancilladas

de sin sentido.

la piel

ahogada de hongos

llora

el polvo recorrido

mientras los sentidos

sudan

una palabra.

 

llegué.

cansada

atosigada de aullidos

augurios

de lo que pudo haber sido.

pero del otro lado

de la puerta

no hay nadie.

nadie

queda

hacia atrás.

 

¿será posible volver?

 

Alice Mar

 


manual para ser autodestructivo y vivir para contarlo

ralo

A Alfred Dust y Alice Mar

Un verso

que se nos olvidó. [1]

Un cigarrillo prendido como una cita prestada. [2]

El árbitro                                            (por definición)

es arbitrario. [3]

Quiere

robar

el papel higiénico

del bar, [4]

Donde las cucarachas

Y

Los idiotas

Salen a la superficie. [5]


[1] Un verso se les olvidó.

[2] Ella estaba sentada en la barra fumando un cigarrillo encajado en un filtro

largo color madera oscuro. Él se aproximó y quiso recitarle un verso de

Baudelaire que no pudo recordar.

[3] En el preciso momento del olvido, emergió el barman de abajo de la barra y

dijo “el humo no puede definirse”.

[4] Ella y él se miraron a los ojos. El amor se hizo. Él sacó un bolígrafo, pero no

tenía en dónde escribir. Ella, astutamente, decidió ir al baño y buscar un poco de

papel higiénico para escribir el verso que nunca más se les olvidará.

[5] Dos cucarachas, al verla entrar al baño, se dijeron: cuando caiga la bomba

nuclear ellos y nosotros serán los primeros en salir a la superficie.


trilce

san telmo

Hay un lugar que yo me sé

en este mundo, nada menos,

a donde nunca llegaremos.

 

Donde, aún si nuestro pie

llegase a dar por un instante

será, en verdad, como no estarse.

 

Es ese un sitio que se ve

a cada rato en esta vida,

andando, andando de uno en fila.

 

Más acá de mí mismo y de

mi par de yemas, lo he entrevisto

siempre lejos de los destinos.

 

Ya podéis iros a pie

o a puro sentimiento en pelo,

que a él no arriban ni los sellos.

 

El horizonte color té

se muere por colonizarle

para su gran Cualquiera parte.

 

Mas el lugar que yo me sé,

en este mundo, nada menos,

hombreado va con los reversos.

 

-Cerrad aquella puerta que

está entreabierta en las entrañas

de ese espejo. -¿Esta? – No; su hermana.

 

-No se puede cerrar. No se

puede llegar nunca a aquel sitio

-do van en rama los pestillos.

 

Tal es el lugar que yo me sé.

 

César Vallejo