deus ex machina

No me he creído el cuento

de que la nieve se cae del cielo

cuando visitan mi ventana diagonales

abrigando gárgolas de asombro

neoinglés, descreídas y desgreñadas

por el viento.

 

De la rama de un árbol acaso

resbaladas, posando sobre hocicos de piedra

mientras luz.

Se ha dicho del frío y de la sal

indicando rutas de buena suerte y paseos peatonales,

pero todavía hay que escribirse el reflejo

y los tropiezos ciegos.

 

La doña de las caderas atraviesa la calle

y me distrae.

 

Alice Mar

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