Por las líneas

hay que caminar sin pisar las líneas,
se dijo, y se fue saltando.
como quien cruza fronteras, pero
sin pasar por la aduana.
liviana de maletas, se dijo,
como para no tener que deshacerlas
y luego hacerlas todas
otra vez.

La seguía de cerca el perro, pero sin correa
como que para poder escaparse mejor.
En el bolsillo unos cuantos menudos
que le regaló su vieja
para comprarse acaso una empanada
para comer por el camino.

Apenas hubo salido se despertó
pensando haber llegado
sola.

Alice Mar