lámina

en la mano un cuchillo.

acurrucados los ojos

ciegos

de saberse solos

abrumados

de lo que no está.

 

el cuchillo se desliza

de una mano a otra

sin decidirse

por un destino.

tu cuello desnudo

nudos

en la garganta

dientes

como rejas de hierro

tragándome las palabras.

 

miro hacia afuera

y me atragantan los pájaros

con sus mórbidas melodías.

mediodías sin sol,

sinsentidos vientos.

espuelas en la espalda

y un cuchillo en la mano

esperando

solo

su reiterado retorno.

 

Alice Mar

 

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en tu mente y en mi vacío

tierra

En tu mente y en mi vacío,

siempre así, tan rota,

como desnuda.

 

Intenté tropicalismo

y el desierto se partió en dos,

dio paso a la roca.

Milagro mal venido,

mostró cuán duros e inertes

los órganos de mis arenas…

Yerma,

a conciencia.

Famélica.

Háblame del mar

y oirás eco calizo,

antifaz con el que duermo

(y la vida me despierta

con más cuartos hueros).

 

En ti, como que en lo que no soy,

no puedo ser otra cosa.

 

A. P. R.

 


cansancio

Y de los replanteos

y recontradicciones

y reconsentimientos sin o con sentimiento cansado

y de los repropósitos

y de los reademanes y rediálogos idénticamente bostezables

y del revés y del derecho

y de las vueltas y revueltas y las marañas y recámaras y remembranzas de

pegajosísimos labios

de lo insípido y lo sípido de lo remucho y lo repoco y lo remenos

recansado de los recodos y repliegues y recovecos y refrotes de lo

[remanoseado y relamido hasta en

sus más recónditos reductos

repletamente cansado de tanto retanteo y remasaje

y treta terca en tetas

y recomienzo erecto

y reconcubitedio

y reconcubicórneo sin remedio

y tara vana en ansia de alta resonancia

y rato apenas nato ya árido tardo graso dromedario

y poro loco

y parco espasmo enano

y monstruo torvo sorbo del malogro y de lo pornodrástico

cansado hasta  el estrabismo mismo de los huesos

de tanto error errante

y queja quena

y desatino tísico

y ufano urbano bípedo hidefalo

escombro caminante

por vicio y sino y tipo y libido y oficio

recansadísimo

de tanta estanca remetáfora de la náusea

y de la revirgísima inocencia

y de los instintos perversitos

y de las ideítas reputitas

y de las ideonas reputonas

y de los reflujos y resacas de las resacas circunstancias

desde qué mares padres

y lunares mareas de resonancias huecas

y madres playas cálidas de hastío de alas calmas

sempiternísimamente archicansado

en todos los sentidos y contrasentidos de lo instintivo o sensitivo tibio

remeditativo o remetafísico y reartístico típico

y de los intimísimos remimos y recaricias de la lengua

y de sus regastados páramos vocablos y reconjugaciones y recópulas

y sus remuertas reglas y necrópolis de reputrefactas palabras

simplemente cansado del cansancio

del harto tenso extenso entrenamiento al engusanamiento

y al silencio.

 

Oliverio Girondo

 


vacío

estoy sola.

y con la palma de la mano

recorro la pared que fría me pregunta

de tu última partida.

las sombras se esparcen sobre la alfombra

formando una mancha inmensa

que me traga la luminosidad de la piel

mientras las ventanas

acortinadas

me miran desconfiadas.

 

volviste a envolverme en tus silencios

helándome la lengua

con todos los odios

que amontono sobre mi mirada

pensando devolvértelos, un día,

con una sonrisa sesgada.

lamo la blancura de esas tardes que lentas

no se resuelven a irse

salivando cansancios y vomitando rencores,

hasta deshilar tu imagen imprecisa

con el ímpetu de mis insultos.

 

pero no adivino tu ausencia,

como antes, no adivinaste las señas

de mi última partida.

y todo lo que queda

entre nosotros

es ese vacío irradiante

lanzando sus llamas plateadas

sobre las puertas cerradas

y cubriéndonos de polvo la espalda.

 

Alice Mar